Actualmente, el aumento de la concienciación medioambiental de consumidores y empresas, así como la potenciación de la Compra Verde a través de la inclusión de criterios medioambientales en los pliegos de condiciones de las administraciones públicas, han repercutido en el aumento de la oferta y la demanda de productos y/o servicios más respetuosos con el medio ambiente.
Para fomentar la venta de productos o servicios más respetuosos con el medio ambiente, es necesario el uso de herramientas que informen al consumidor de las ventajas medioambientales que ofrece la empresa. Estas herramientas de comunicación ambiental son los denominados marcados ecológicos.
Así los marcados ecológicos son “herramientas de comunicación ambiental que informan a empresas, consumidores y público en general que un determinado producto o servicio o la empresa en general presentan una serie de ventajas medioambientales”.
Los marcados ecológicos pueden clasificarse, en función de su alcance, en marcados ecológicos aplicados a un
producto o servicio y marcados ecológicos aplicable a la
empresa en general, que son aquellos que hacen referencia a los
sistemas de gestión normalizados.
Dentro de los marcados ecológicos de producto o servicio existe un tipo, las
etiquetas ecológicas, regido por requisitos especificados en la serie de Normas ISO 14024, 14021, 14025 y 14020.
Existen
tres tipos de etiquetas ecológicas, Tipo I (norma ISO 14024), certificadas por organismos independientes;
Tipo II (norma ISO 14021), autodeclaraciones de producto;
Tipo III (norma ISO 14025.), declaraciones ambientales.
De los posibles sistemas de etiquetado ecológico y declaraciones ambientales, son las de tipo I las que mayor desarrollo tienen.
Se trata de un programa voluntario, multicriterio y desarrollado por una tercera parte, con el que se concede una licencia al uso de etiquetas ecológicas en productos y que indican que un producto, perteneciente a una categoría de producto determinada, es preferible para el medio ambiente en función de unas consideraciones basadas en su ciclo de vida.
El objeto de los programas de etiquetado ecológico tipo I es contribuir a una reducción de los impactos medioambientales asociada a los productos, a través de la identificación de aquellos productos que cumplen con los criterios específicos del programa para considerarlos globalmente preferibles para el medio ambiente.
A nivel mundial, existen multiples sistemas de ecoetiquetado tipo I, la mayoría de los cuales incluyen entre sus categorías de producto materias primas del producto gráfico, tales como tintas o papel, o el propio producto gráfico. En otras ocasiones es posible encontrar criterios ambientales para materiales o dispositivos asociados a la industria gráfica, tales como máquinas reprográficas o toner.
Especialmente interesantes, por su impacto europeo y su alcance sobre productos gráficos como tal, son los sistemas de
ecoetiquetado alemán del Ángel Azul, que incluye la categoría de producto “Printing and Publication Papers primarily made of waste paper” y el
escandinavo Cisne Blanco que incluye la categoría de producto “Printing companies” .
Asimismo se encuentra en desarrollo la categoría de producto “Printed paper products” dentro del sistema de
Ecolabel (Ecoetiqueta Europea), aplicable a cualquier producto impreso hecho con papel, cartón u otros sustratos basados en papel. Este debe ser un sistema de gran impacto en la industria gráfica europea en los próximos años.
Imagen 1. Logos de sistemas de ecoetiquetado de especial interés para la industria gráfica (EcoLabel, Cisne Blanco y Ángel Azul)
Estos sistemas de ecoetiquetado hacen referencia a los principales
criterios ambientales que afectan a los productos gráficos, resumidos, como primera aproximación, en la tabla 1.
Tabla 1. Resumen de criterios ambientales que afectan a los productos gráficos en los principales sistemas de ecoetiquetado
Fuera de estas etiquetas de tipo I, destaca, dentro de la clasificación de “otras ecoetiquetas certificadas”, la
certificación de cadena de custodia de papel. Se trata de un e
tiquetado similar a tipo I, centrada únicamente en la etapa del ciclo de vida de explotación forestal y su posterior trazabilidad. Se trata de una ecoetiqueta que cuenta con una implantación creciente a nivel mundial y nacional, especialmente a raíz de su inclusión como requisito en determinados
pliegos de condiciones.
Por lo que respecta a las ecoetiquetas de tipo II y tipo III, su uso no está extendido en la industria gráfica, aunque puedan existir casos particulares.